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Espacio dedicado a los vídeos grabados por TvUBU sobre los actos de la Cátedra 

Signos que calientan paredes.

Objetos artísticos y suntuarios de los hogares sevillanos del Barroco

Conferencia impartida por Fernando Quiles, profesor titular de Historia del Arte de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, el 18 de noviembre de 2022.  

Con esta conferencia se inauguran, oficialmente, las actividades de la Cátedra de Estudios Artísticos del Patrimonio “Alberto C. Ibáñez” de la Universidad de Burgos para el curso 2022-2023.  

El profesor Quiles, especialista en el barroco andaluz e iberoamericano, planteó su intervención como el preludio de un libro en el que lleva trabajando mucho tiempo y espera que se publique el próximo año, basado en varias décadas de investigación en el archivo sevillano de protocolos notariales. Sus primeras reflexiones versaron sobre si, realmente, existió un coleccionismo sevillano o si bien se trató de una acumulación de objetos, lienzos, imágenes escultóricas, reposteros, etc. En cualquier caso, lo que resulta evidente fue la existencia de un sentimiento de propiedad que superaba la dimensión artística de las obras al estar dotadas de un sentido “significativo” ligado a la piedad o a las necesidades representativas de la época como exhibición de prestigio y poder.  

Entre los poseedores de estas piezas se encontraban miembros del cabildo catedralicio, las élites nobiliarias o funcionarios de la administración de la Corona, especialmente de la Casa de la Contratación con sede en Sevilla. Fueron múltiples las vías por las que lograron atesorar una importante cantidad de piezas artísticas, como las mandas de los cónyuges o las herencias familiares, sin olvidar las importantes adquisiciones efectuadas en las almonedas de sus convecinos que dotaron de una fuerte heterogeneidad a las colecciones reunidas y que parecían satisfacer la necesidad de “llenar” las paredes de los inmuebles sevillanos con un claro sentido de horror vacui. Fueron muchas las estancias amuebladas con estas piezas, empezando por el patio, un ámbito muy vivo y dinámico en la Sevilla barroca, la escalera, presidida por imágenes devocionales, generalmente marianas, los pasillos, tránsitos y puertas, el oratorio o las salas.  

Sin duda, el oratorio fue un lugar clave en las principales casas sevillanas, presidido por imágenes de cristos crucificados o de la Virgen y acompañados de lienzos de devoción donde se recogen los sentimientos más íntimos de los propietarios con advocaciones muy populares en la época como la Virgen del Pópulo o de Copacabana. Del vestíbulo a la sala principal fueron muchos los elementos que se exhibían ligados a los respectivos linajes, para demostrar su origen y antigüedad, como los reposteros con las armas familiares o lo árboles genealógicos, pero también los retratos familiares e, incluso, retratos de los reyes de la monarquía Hispánica, como signo de grandeza y de vínculo con ella a través de los cargos ocupados. Especial interés reunían las piezas del estrado, un ámbito esencialmente femenino, donde se exhibían ricos y atractivos elementos decorativos, anaqueles con vajillas, muebles muy cuidados como los escritorios, joyas, etc.  

Entre los temas dominantes, además de los de carácter religioso y aquellos ligados a los orígenes familiares o los retratos, destacaban los países (paisajes) y en relación con ellos, los bodegones y pinturas de flores y pájaros que reflejaban el profundo sentido naturalista de la pintura barroca y los gustos exóticos de una ciudad ampliamente vinculada con los territorios americanos. También muy significativas fueron las representaciones de las Sibilas, profetisas de la Antigüedad a quienes se les revelaba el futuro, y también las series de los emperadores romanos. 

Para finalizar, el profesor Quiles señaló la prolongación del espacio privado en las fundaciones religiosas, a las que se donaban muchas de estas obras con el fin de que no terminaran en una almoneda, sirviendo, además, de elemento de promoción personal, y también se interrogó por el papel desempeñado por los artistas en estas dinámicas. Todo lo expuesto, le permitió apuntar la existencia de numerosos y complejos talleres que, como el de Zurbarán, se adaptaron perfectamente a la demanda de una Sevilla que, a mediados del Seiscientos, era la puerta de embarque a las tierras americanas y punto de llegada de sus ingentes riquezas, convirtiéndola en una ciudad única e irrepetible.  

Velázquez y el primer naturalismo

Conferencia impartida por Benito Navarrete, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Alcalá de Henares, el 10 de junio de 2022. 

Con esta conferencia se clausuran, oficialmente, las actividades de la Cátedra de Estudios del Patrimonio Artístico “Alberto C. Ibáñez” del curso 2021-2022. 

El profesor Navarrete disertó sobre el más importante astro de la pintura barroca española cuya fama trascendió pronto las fronteras hispanas y se convirtió en objeto de admiración entre los expertos y coleccionistas europeos y americanos. La obra madrileña de este pintor se halla perfectamente catalogada y estudiada; sin embargo, es mucho menos conocida su etapa sevillana, momento en el que se produjo su formación en el taller de Francisco Pacheco y en el que comenzó a pintar como artista independiente en el contexto del primer naturalismo barroco.  

Fue este momento en el que se centró el profesor Navarrete quien ha dedicado una parte de su actividad investigadora a analizar las obras de este periodo, habiendo aportado importantes novedades al catálogo de este artista y cuyo interés en este tema parte de una exposición, organizada junto con Alfonso Pérez Sánchez, titulada “De Herrera a Velázquez. El primer naturalismo en Sevilla”. El contexto sevillano de estos primeros años del siglo XVII resulta determinante para la revolución que supuso la pintura de Velázquez quien se formó en un ambiente de “un mar de oportunidades” como fue calificada la capital hispalense, entonces puerto y puerta de Indias.  

El joven Velázquez estuvo unos meses en el taller de Francisco Herrera “el Viejo” para cambiar al de Pacheco donde llevó a cabo su formación. En este tiempo se fijó en aquellos artistas que, como Pablo de Céspedes, habían estado en Italia y comenzó a transformar la tradición manierista, basada en la copia o inspiración de estampas, por una pintura orientada al natural. En este proceso fueron fundamentales aspectos como lo que podemos denominar la “retórica del gesto”, es decir, hablar con los gestos para hacer partícipe al espectador en las obras y que contribuye a la creación de tipos iconográficos. Tampoco puede olvidarse la influencia de Caravaggio quien, a través de sus copias, también contribuyó a esta transformación.  

En definitiva, la obra del joven Velázquez en Sevilla constituyó una aportación fundamental y decisiva en los cambios iconográficos experimentados en la pintura sevillana y andaluza que le llevó a la corte como especialista en retratos. Pero, para ser un gran pintor de retratos, hay que haber dominado la pintura de los gestos, de las relaciones humanas y de las historias y todo ello fue lo que aprendió en Sevilla.

Un templo al final del Camino. La Catedral de Santiago de Compostela

Conferencia impartida por Juan Monterroso, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Santiago de Compostela, el 10 de febrero de 2022. Esta intervención es la conferencia inaugural del Curso Monográfico “La catedral de Burgos en el contexto de las catedrales. Nuevas miradas en el VIII Centenario”, organizado por la Cátedra de Estudios del Patrimonio Artístico “Alberto C. Ibáñez”, que se desarrollará los jueves hasta el 17 de mayo.

El profesor Monterroso, profundo conocedor del templo catedralicio compostelano y de sus transformaciones a lo largo del tiempo, inició su intervención con una serie de referencias personales que permitieron contextualizar sus posteriores planteamientos. Así, de la obra de Luis Martín Santos, Tiempos de silencio (1962), apunta la tristeza e intrascendencia de aquellas ciudades “que no tienen Catedral”, dada la unión indivisible que forma el binomio catedral/ciudad. De Gonzalo Torrente Ballester, en Fragmentos de Apocalipsis, recoge cómo el final de los tiempos no llegaría mientras el Pórtico de la Gloria se mantuviese en pie y, finalmente, de Antón Capitel, en Metamorfosis de monumentos y teorías de la Restauración valora la propuesta de la Catedral como un organismo vivo que crece y se transforma sin perder su identidad, lo cual, aplicado a la fábrica compostelana, se puede resumir diciendo que es un edifico románico que, con el tiempo, devino en barroco y ha llegado a nuestros días como un singular elemento patrimonial de valor diferencial.

En su intervención, el profesor Monterroso aludió a la existencia de cuatro tipos de catedrales en Santiago: en relación con su dimensión urbana, la arquitectónica, la devocional y la patrimonial. Insistió, especialmente, en la importancia de la primera que configura la imagen del templo santiagués en relación con la ciudad, al convertirse en el centro simbólico y visual del núcleo, resolviendo los problemas de relación con este, a medida que va creciendo, a través de grandes plazas para las que se dota a la fábrica catedralicia de las correspondientes fachadas.

Respecto a la dimensión arquitectónica llamó la atención sobre la metamorfosis de un templo que desde su desarrollo románico se fue transformando en clave renacentista y barroca. No obstante, en este proceso la adaptación al tramo románico, a su ritmo y proporciones, marcó las pautas de las futuras renovaciones. Finalmente, para ilustrar la dimensión patrimonial disertó sobre la catedral de Santiago como la suma de intervenciones y proyectos en la que el mundo contemporáneo aporta su conservación para su transmisión a las generaciones futuras, pero, también, un mejor entendimiento. En este sentido, destacó el singular proyecto de intervención en el Pórtico de la Gloria, desarrollado entre 2010 y 2020, que ha permitido avanzar en el conocimiento de la estructura catedralicia y en las características y evolución de este excepcional conjunto escultórico.

Las artistas modernas en España: la Generación del 27

Conferencia impartida por Concepción Lomba, catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza, el 3 de febrero de 2022.

Con esta conferencia se inauguran, oficialmente, las actividades de la Cátedra de Estudios del Patrimonio Artístico “Alberto C. Ibáñez” del curso 2021-2022.

La profesora Lomba, especialista en el mundo artístico español de finales del XIX y primer tercio del XX, con singular atención al papel de las mujeres, plateó la importancia de las aportaciones femeninas en la Generación del 27. Esta Generación, en palabras de Carmen de Burgos en su obra La mujer moderna y sus derechos, publicada en 1927, responde a “otro tipo de mujer”, definiéndola como radicalmente distinta a la de 1899. Surge en este momento una “nueva Eva” cuya imagen era símbolo de modernidad identificada en su forma de vestir y actuar.

En este contexto nace un grupo de mujeres que lograron tener personalidad propia en el panorama artístico español, apoyadas por algunas instituciones o medios como la Revista de Occidente. Fue un amplio elenco de protagonistas de un tiempo nuevo que ha sido ignorado por la historiografía europea y en la que destacan pintoras como Maruja Mallo, Ángeles Santos, Rosario de Velasco o Remedios Varo, escultoras como Margarita Gil Roësset o fotógrafas como Mey Rahola. Todas ellas intentaron avanzar hacia la profesionalización de su trabajo que aspiraron a ejercer en libertad y en las mismas condiciones que sus compañeros varones.

En algunos casos lograron exponer de forma individualizada, participar en exposiciones internaciones, alcanzar reconocimientos y ser objeto de críticas en medios especializados. Practicaron algunos lenguajes artísticos de Vanguardia, rompiendo los estereotipos que las indicaba qué representar, cómo e incluso en qué formato, construyendo un nuevo universo icónico, un imaginario con representaciones que trataban de las mujeres y de su intimidad, dejándonos obras de gran calidad.

La importancia de la participación social en el futuro del Patrimonio

Conferencia impartida por Araceli Pereda Alonso, presidenta de Hispania Nostra, el 8 de noviembre de 2019. 

Con esta conferencia se inauguran, oficialmente, las actividades de la Cátedra de Estudios del Patrimonio Artístico Alberto C. Ibáñez del curso 2019-2020.  

Hispania Nostra es una asociación no lucrativa de utilidad pública constituida en 1976, que, en los últimos años, está poniendo especial atención en la importancia de la educación con el fin de involucrar a la sociedad en su objetivo de defender y promocionar el Patrimonio. 

Entre sus principales actuaciones se encuentran una llamada de atención sobre el Patrimonio en peligro, a través de la Lista Roja, el reconocimiento de las Buenas Prácticas llevadas a cabo en intervenciones en el Patrimonio, mediante premios y jornadas, representar a España en Europa Nostra o apoyar el micromecenazgo que tan positivos resultados está ofreciendo y de los que tenemos elocuentes testimonios en la provincia de Burgos.